Translation Tuesdays

“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” ~ Gálatas 6:9

Bienvenidos a mi primera publicación en español! Vayamos directo a esto!

¿Alguna vez te has preguntado cuándo será el día en que todo caerá en su lugar? Parece que mientras más buenos somos hacia las personas, más problemas surgen. En otras palabras, el enemigo disfruta colocando esos pensamientos en nuestra cabeza. Es fácil ver todo lo negativo y pasar por alto lo bueno. El enemigo pondrá en lugares lo que nuestra mente está lista para ver. El enemigo sabe lo que toleramos y por eso seguirá metiéndose con nosotros porque sabe que no haremos mucho al respecto.

¿Algo de esto te suena familiar?

¿Te has preguntado alguna vez, por qué el Señor requiere esto de nosotros? ¿Cómo se beneficia mi enemigo de que yo sea amable con ellos? ¿No ve el Señor cuánto me han lastimado? ¿No le importa más al Señor a los quebrantados de corazón que a los que causan el dolor? Por esta razón exacta, es por qué el Señor nos ordena esta ley. Se preocupa mucho por nuestro dolor y está tan ansioso de ayudarnos a sanarlo.

El amor cubre una multitud de pecados. Ser amable con alguien que nos ha lastimado, es más para nosotros que el individuo. El Señor sabía que si manteníamos ese dolor, lentamente nos mataría. El dolor nos destruirá mucho más rápido que el individuo contra el que tratamos de hacerlo. El Señor ve nuestro dolor y quiere que sigamos los pasos de la curación. El primero es casi el más difícil porque habla más sobre nosotros que el individuo. Cuando luchamos por perdonar a alguien, y amar a alguien; estamos realmente luchando para perdonarnos y amarnos a nosotros mismos. El Señor nos recuerda que debemos amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Que debemos perdonarles cómo esperamos ser perdonados. En general, nunca debemos dejar de hacer las cosas buena, porque algún día veremos por qué hacer el bien fue importante. Recogeremos lo que sembramos. ¡¿Ahora quién no quiere cosechar bien ?!

¿Qué quieres cosechar? ¿El bien o el mal? Si quieres cosechar el bien, debemos aprender a apoyarnos unos a otros y no a destruirnos unos a otros. Debemos enfocarnos menos en lo malo y ver esa pequeña semilla de bien en todos. Debemos entender que todos tienen un pasado que han llevado consigo hasta el presente. Y cómo estamos en un proceso de cambio también ellos están cambiando. Una vez que podemos ver que nadie nació con maldad dentro de sí mismos, y que se convirtieron en un producto de su situación, será mucho más fácil arrojar amor en su dirección, y algún día amarlos de verdad. Debemos amar la ley y cumplirla. El Señor nos recuerda que cualquier acto de mal no es de él, sino del enemigo. Que cuando actuamos maldad no lo agradamos a Él sino a Satanás. Si decimos que amamos al Señor, debemos amar Sus leyes. Si decimos que amamos al Señor, deberíamos amar hacer lo que Él espera de nosotros. Nunca dijo que fuera fácil, pero en tiempos de mayor debilidad, dijo que será nuestra fortaleza. Mientras pongamos nuestra parte siempre, Él hará la suya.

Nunca te canses de hacer buenas obras. Llegará la temporada en la que todo se alineará. Llegará la temporada en que comprenderás. La temporada llegará cuando veas los buenos frutos de tus actos. Todo bajo el sol tiene un tiempo y una temporada. Una vez que superas una temporada, estarás más preparado y más listo para la próxima. Recuerde que tenemos el mejor maestro que podríamos tener para enseñarnos sobre el amor y el poder de su amor. Tus reacciones serán la victoria o la caída del mañana.

Oración

Gracias Señor por tu amor incondicional. Gracias por enseñarnos tu bien y por alentarnos a seguir adelante. Gracias por amarnos aunque no nos lo merecemos. Gracias por ser fiel a todas nuestras oraciones. Perdónanos por cada segundo que te hemos fallado. Perdónanos por rendirte y no apoyarte en tus palabras. Gracias por tu misericordia y gracia. Ayúdanos a comprender tu amor y el poder de amar a nuestros enemigos. Guíanos a la cosecha del crecimiento, la fuerza de hacer tu voluntad, la altivez, la felicidad y todo lo bueno. Que podamos ser un ejemplo de la única persona que reclamamos que ama nuestra alma. Que podamos ser un reflejo de ti y de nadie más. Que amemos tus leyes que nos has dado para vivir una vida fructífera y no una vida muerta. Gracias Señor. Amén.

~ Victoria 💛