Translation Tuesdays 11/28/17

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16

¿Cuántos de ustedes creen que si tienen a Dios, lo tienen todo? En el momento en que recibí a Dios en mi corazón, gané todo. Gané todo lo que jamás podría imaginar que alguna vez necesité. Tener a Dios en mi vida me dio las seguridades de que ser seguro sea mi única opción. Confianza en que el Señor es todo lo que necesito. Confianza en creer que el Señor suplirá todas las necesidades mejor que nadie en este mundo.

La gente siempre dice que la vida es el mejor maestro. Sin embargo, el Señor es el mejor maestro. Los procesos que experimentamos en la vida, solo Dios puede arrojar luz hacia ellos. Solo Dios puede ayudarnos a expandirlo para que lo entendamos lo suficiente, para avanzar en la vida. La mejor parte es que todo lo que el Señor quiere enseñarnos, Él lo enseña con una cantidad ilimitada de gracia y misericordia. Somos en los ojos del Señor “ese hijo pródigo”.

Somos ese “hijo pródigo”. Somos ese niño que no olvida fácilmente el significado de nuestra herencia. Ese niño que se deja llevar pensando que sabemos lo que es lo mejor. Ese niño que busca nuestra propia sabiduría y prevé lo que Dios realmente está haciendo a nuestro favor. Somos ese niño que a veces decide alejarse de nuestro padre y huye cuando todo está perdido. Somos ese “hijo pródigo”. El Señor es ese padre que hará una fiesta para darnos la bienvenida y no nos condenará por nuestras malas decisiones. El Señor es ese Padre que nos llevará de vuelta y no registrará contra nosotros. Nuestro Señor es enormemente misericordioso con su gracia por nosotros.

El enemigo disfruta atacándonos con nuestras confidencias, y es una de las áreas donde los cristianos luchan por mantenerla. Si él ataca nuestra confianza, él sabe que muchas cosas se saldrán de lugar. Sin embargo, cuando nos aferramos a la confianza que el Señor nos ha dado, llegamos a un entendimiento de que Dios tiene el control. Cuando Dios tiene el control total, incluso si no lo comprendemos, aún creeremos que hará lo que hemos orado con tanto empeño.

Si Dios nos dio su gracia, entonces debemos usar esa gracia para hacer crecer nuestra fe. Para cultivar una fe que sea firme en Sus promesas y que no se canse porque si tenemos al Señor, tenemos todo.

Vamos a declarar esto: Señor, si te tengo a ti, lo tengo todo. Si tengo todo pero no te tengo a ti, no tengo nada. Soy el hijo pródigo. Eres Tú el padre del pródigo. Tú eres mi padre, mi Señor.

~ Victoria 💛

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