«La naturaleza del hombre está clara»

“Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos. Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!” ~ Salmos 119:3-5

“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” ~ Romanos 7:14-24

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” ~ Jeremías 17:9

“No es difícil comprender lo que dice el Salmo 119:4. Comprender lo que Dios quiere que hagamos es cosa clara. Sin embargo, sí hay un problema, y aparece en el versículo 5: «¡Ojalá  fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos!» Verá, sucede que nuestros caminos no están ordenados según lo que Dios quiere, sino según lo que cada uno de nosotros desea. Hay un tremendo conflicto entre la voluntad de Dios, que vimos en el versículo 4 y la naturaleza del hombre que se implica en el versículo 5. Hay algo que está desesperadamente mal con la naturaleza del hombre. Nuestros caminos por naturaleza no se ordenan para guardar los estatutos de Dios, aunque están claros en su Palabra. ¡Qué contraste más grande existe entre «sus caminos» en el versículo 3 y «mis caminos» en el versículo 5!

El amor por Dios y su Palabra con todo nuestro corazón, es algo directa y diametralmente opuesto a nuestra naturaleza pecaminosa. Jeremías lo expresó de la mejor manera: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas…» 

No necesito preguntarle si ha experimentado la frustración de saber lo que la Biblia dice que debe hacer, pero, descubrir que lo que hace es exactamente lo opuesto. ¡No hay duda que lo ha experimentado! Todos comprendemos la tarea expresada en el versículo 4: sus mandamientos han de ser muy guardados. Si hemos memorizado la Palabra, o estudiado los versículos del Salmo 119 con cuidado, vemos que el énfasis del autor en los mandamientos es enfático. Pero, está claro que nuestros caminos no están ordenados para guardar sus estatutos.

Aun el apóstol Pablo experimentó este dilema y lo expresó en la carta a los romanos, «Porque sabemos que la leyes espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado…» ¿No le gustaría ser libertado de esta esclavitud, de esta frustración? Es fácil hablar de las bendiciones de la salvación cuando se está dentro de los confines de un emocionante servicio de adoración. Pero, ¿cómo poder transferir eso a la práctica en el diario andar de nuestras vidas, en lo cotidiano, en las diferentes circunstancias? ¿Cómo poder ganar la victoria de modo permanente?”

Cual verso te ves batallando mas y tu vida espiritual? Cada una lleva una palabra profunda y directa! La salmista y el apóstol lo dijo. Pero aun no siendo perfecto cuando notamos nuestra área débil a el Señor, el se segura de trabajar con nosotros para cambiarlo.

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